En plena Cumbre del Clima y recién finalizada la gran feria de la industria de la energía eólica, el reto del cambio climático y algunas de sus soluciones se presentan en una agenda frenética, desgraciadamente enrarecida por los trágicos atentados de París.

Aunque la evolución sea lenta, y salpicada de desalentadoras noticias, hay motivos para ser moderadamente optimistas, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente: en 2014 se documentó un incremento del 70% en el retorno de las inversiones en energías renovables, superando los 270 billones de doláres y representando cerca del 50% de las inversiones en generación eléctrica a nivel mundial.

Especialmente interesante son los proyectos relacionados con la autonomía energética de las islas, a menudo lugares especialmente ricos en biodiversidad y también especialmente amenazados por el cambio climático. En nuestro entorno, Canarias es un buen ejemplo del reto tecnológico y político que representa la soberanía energética de estas islas, con numerosos movimientos ciudadanos y proyectos técnicos que lo impulsan. Será interesante observar cómo la sociedad canaria en su conjunto, ciudadanía, industria y administraciones públicas afronta esa evolución y revolución energética.

En SIG trabajamos distintos sectores de las energía renovables, con proyectos en África, América y Europa, innovando en sistemas de control y de electrónica de potencia, para hacer realidad proyectos que desarrollan y fomentan la soberanía energética en sistemas aislados.